Cinema para la cabeza
- 15 mar 2017
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Emilio Fernández aparece en el plano nacional como una figura que ayuda a construir los rasgos de lo que es ser mexicano. El Coahuilense retoma el discutido tema del sentir nacional del mexicano, y trata de cifrarlo en sus películas, que, junto con otras situaciones nacionales de la época, intentan acuñar un sentir nacionalista que eventualmente desarrollarían pensadores y filósofos sobre la “filosofía del mexicano”, buscada principalmente por el grupo Hiperión.
Sin duda, la visión que Emilio Fernández tiene del estereotipo mexicano, nace de las vivencias en las que incursiona a lo largo de su vida. Dentro de México, incursionando en la revolución y en otros levantamientos armados que logran penetrar en su psique, Fernández formará su ideología. Gracias a los momentos históricos que vivió y los lugares que conoció, el llamado “indio” sin duda logró observar parámetros semejantes en diversas zonas del territorio nacional, sobre todo, en una lucha armada que trataba de sacar a los campesinos y pobres de la opresión.
Por otro lado, sus andanzas en el exterior del país, pudieron ayudar en su formación de la idea del mexicano. Y es que, como cuando uno se separa, aunque sea un poco del lugar donde siempre ha vivido, logra percibir las diferencias de un mundo que se desarrolló con otras formas de pensar. Así, Fernández debió haber sentido las cosas que esta, aunque problemática, tierra tenía en contraste con otras culturas.
En el mismo sentido, también se debió haber dado cuenta con facilidad que su forma de actuar pudo haber distado mucho de la otros. Estas condiciones, lo habrían llevado a reflexionar que sus actitudes eran parte de un desarrollo que sólo pudo haber creado el haber nacido en México.
Su madre además, de origen indígena, debió conformarle ciertos valores. De ella, se debió haber dado cuenta de la importancia que tienen los grupos étnicos como parte de la identidad nacional, como parte de la esencia que se forma de lo indígena y lo español, para dar parte a los mestizos, la raza a la que la gran mayoría de los mexicanos pertenecen hoy en día.
Aprendiendo de lo mexicano, Fernández encontró en el cine una forma de hablar por las masas y hacerles llegar el sentir que tenía sobre su identidad nacional. En sus películas, encontraría una voz por la cual expresarse y comunicar su visión. Encontramos en ella, sobre todo una identidad sobre el mexicano, que se puede identificar como “el nacionalismo mestizo”.
La película Soy puro mexicano, Emilio Fernández muestra la nacionalidad revolucionaria. Esta película que intenta enforcar críticas a las fuerzas del Eje, en la segunda guerra mundial, es el mestizo mexicano, que sin ayuda de ningún otro ciudadano de países primer mundistas, quien logra derrotar a fuerzas de gran calibre y élite con sólo su astucia. Esta sagacidad de pensamiento, a la postre logra trascender, siendo el mexicano reconocido por su capacidad para superar problemas, usando, más que la razón, una perspectiva única que incluye la improvisación, la experiencia y simplicidad.
Esta película, es sintetizada con la canción que la abre “Por ahí dicen que la tierra, anda loca con la guerra, y que hay mucha matazón. Pues que me echen submarinos y aeroplanos enemigos para darles un quemón. Echen tanques de a montones y metrallas de cañones, que nomás me hacen reír. Porque aquí está un mexicano, que se muere muy ufano, al pelear por su país.” De aquí, partirá el mensaje contenido en el largometraje, que será el de hacer resaltar el nacionalismo mexicano.
A la postre, lo que se considera como lo indígena, es dejado atrás; las películas de Fernñandez realzan la vida del mexicano de la época, de su sentir y de la identificación que debe tener como raza mestiza. Un mestizaje que no debe dejar de lado lo indígena, pero al que no puede dársele tanta importancia porque este indigenismo es parte de lo que nos atrasa como nación y como personas que pueden concebir un mundo más moderno.
Desde la perspectiva de Carlos Monsiváis, el cine que representa Emilio Fernández empieza a edificar la mexicanidad cinematográfica, donde se describe el cine del indio como “un paraíso perdido con traumas donde la tragedia reina, los paisajes y las canciones ejercen violencia sentimental, las mujeres humilladas y los hombres forman parejas clásicas”[1]. Según un sentido oculto, irónico y sarcástico, en las reflexiones de Monsiváis sobre Fernández, éste hace alusión sobre el machismo que se representan en los filmes, y que dan paso, a una serie de largometrajes con la misma temática, dejando así como mensaje, la cultura del machismo.
Es parte de nosotros, mostrar las deficiencias que un mensaje de misoginia trae a la sociedad, comprender que este tipo de elementos en el cine, han dejado de ser correctos. Sin embargo, no hay que demeritar el trabajo que Emilio Fernández dejó para el trabajo cineasta en México y en el mundo.
[1].- Mabel Moraña, Ignacio M. Sánchez Prado. El arte de la ironía: Carlos Monsiváis ante la crítica. Ediciones Era, Universidad Nacional Autónoma de México, 2008. Cd. De México.




























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