Cinema para la cabeza
- 25 mar 2018
- 2 Min. de lectura
El Universo cinematográfico del estudio Marvel-Disney nos ha preparado para el evento más grande en el mundo de los comics, Infinity Wars. Como ya está compañía siendo pionera en regalarnos estos sueños que parecían inalcanzables para ver en la realidad, me refiero al live action y el hermoso CGI. El culmine de la fase tres de Marvel cine, fue con Black Panther, filme que no requiere presentación sino una invitación.
A lo largo de las pobres entregas que a mi parecer nos han dado, excluyendo la película que lo originó todo, Iron Man. Esta vez la comedia no fue recurso para disfrazar las terribles ideas pero millonarias que nos obligaron a ver en sus predecesoras, sin duda este es una muestra del crecimiento en el arte escénico y el amor puro que contagian los héroes y sus historias, pues debo reconocer, que después de la fase 2, Avengers cumplió con el objetivo, desear más, aún aunque se haya hecho para vender al público infantil.
Por fin, me hicieron sentir los súper golpes de los personajes, donde se refleja más que una coreografía, frustraciones, tristeza, recuerdos y la valentía que todos los protagonistas deben dar. No sólo la historia que tal vez un poco anunciada, pero oculta en un diálogo magistral de espiritualidad, trascendencia y brindar la esencia que impregna a toda la trama, además en una escena tan bella, digna de las fantásticas culturas africanas, con una paleta de colores extraordinaria, la presentación del padre y la vestimenta blanca que además combina con toda la simbología propuesta desde el inicio y como si no fuera suficiente, como nos logra llevar a la infancia, pues es difícil no pensar en el Rey León con Mufasa heredandole todo lo que ve a su hijo.
De entre todas las películas, Black Panther hizo que cambiara mi perspectiva del mundo infantil y lleno de luces brillantes de lo que solía ser Marvel en sus filmes. No sólo vale la pena de ver, sino de estudiarla pues enriquecen con todos los formatos cinematográficos, música increíble, Tomás salidas de la nada, la mejor motivación para un antagonista que al final terminas creyendo en sus ideales y forma a ser parte de los indiscutibles villanos para recordar, fuera de su estética o sus intervenciones graciosas.




























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