Poder deportivo
- 25 mar 2018
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La mercadotecnia, publicidad y, en general, los productos noticiosos que acompañaron la presentación de los Olmecas de Tabasco fue exitosa. La gente, si no creyó, ofreció duda a la plantilla del equipo de beisbol estatal, y acudió al primer juego... que los chicos de la franela tabasqueña, perdieron.
Por si fuera poco, una de las quejas más sonada en redes sociales, no sólo aludieron a las malas estrategias del mánager del equipo, de la falta de actitud de los jugadores, del bajo nivel de la plantilla, sino hasta de las recién pintadas bancas del parque Centenario que mancharon de amarillo a alguno de los aficionados. Perfecto, con el sabor amargo de haber perdido y el trasero manchado...
Al segundo juego, la esperanza era revertir la tendencia para poder ganar el primer juego del equipo en esta temporada, y la primera serie, sin embargo, la sorpresa no fue tan trascendental y los Olmecas volvieron a caer, sentenciando así la primer serie perdida.
Las reacciones en redes sociales no han sido menores, y los aficionados no culpan a los jugadores, sino a la administración del equipo que lleva años conduciendo al fracaso temporada tras temporada a la franquicia local. Terrible.
Con las cosas así, no es de extrañarse que el equipo de beisbol pierda el tercero de la serie, y quizá consigan su primer triunfo dentro de dos o tres juegos, además de que, con este pasito temeroso y demacrado, la escuadra choca se quede en el camino en su intento por avanzar a los play offs, quedando en el último lugar de la zona, y entregando otro rotundo fracaso a la afición.




























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