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La próxima crisis financiera

  • 17 abr 2018
  • 2 Min. de lectura

Fue hace ya varios años cuando, realizando un ensayo para la universidad, llegué a una conclusión que luego fue confirmada por documentales, autores financieros, perseguidos políticos, y hasta aquellos que son llamados conspiranoicos; las crisis financieras se planean de la misma manera con la intensión de beneficiar a un grupo y empobrecer a los ciudadanos.

Las características que parecen compartir son la forma en que poco a poco se expanden, la falta de liquidez, la quiebra de bancos, el miedo que hace que la gente quiera sacar inmediatamente su dinero del banco, y las medidas “emergentes” que toman los gobiernos para salir adelante, las cuales, básicamente son volver pública la deuda privada, haciendo que sean los habitantes de una nación los que tengan que cubrir las malas administraciones financieras de las instituciones bancarias.

Un artículo publicado por sorcha fall, ejemplifica: La Crisis del Tequila de 1994 fue causada por la incapacidad de México para refinanciar deudas no garantizadas a corto plazo. La crisis Rusia-LTCM de 1998 comenzó en 1997 con Tailandia devaluando su moneda. Ese pánico se extendió por todo el mundo a través de Indonesia, Corea del Sur, Malasia y Rusia antes de finalmente aterrizar en Greenwich, Connecticut, sede de Long-Term Capital Management. Wall Street, y Lehman Brothers en particular, hubieran sido las próximas víctimas si LTCM no hubiera sido rescatado por los mismos bancos con más que perder. Por supuesto, el pánico de 2008 tiene sus raíces en las hipotecas subprime, pero se extendió rápidamente a las obligaciones de deuda de todo tipo, especialmente los fondos del mercado monetario y el papel comercial del banco europeo.

Ahora, ¿se está cocinando una próxima crisis? Pasa que según Bloomberg, la próxima crisis comenzará en el mercado de deuda bancaria privada. Pudiera ser con bonos emitidos como deuda ordinaria que se convertirían en capital para mejorar sus ratios de capital.

No obstante, quienes tienen los bonos lo saben y comienzan a deshacerse de ellos antes de aplicar la conversión. Al no contar con esos ingresos, se desencadenaría un efecto de incumplimiento cruzado en otros bonos. Así, podría empezar ese pánico que anuncia el siguiente paso, y así sucesivamente.

La catástrofe podría agravarse; cada crisis es más grande que la anterior. Los bancos que han amasado poder anteriormente, son más grandes, y mientras más grande, más dura es la caída. Según analistas, no está claro qué dirección tomarán las cosas después.

Para nuestros tiempos, hay también analistas del lado de las masas que tratan de salvar lo que más se pueda, recomendando que se reduzca la exposición al mercado bursátil, no adquirir deudas mayores ni duraderas, tratar de conservar el dinero a la mano y no en el banco, y hacerse de oro, plata, tierras y obras de arte. Así, quizá se pierda algo de ganancia en los mercados de valores, pero se estará fuera del rango de peligro mayor.

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